jueves, 31 de enero de 2013

Un simple poema por un simple chico.

Bueno , aquí dejaré un poema que ya tiene algunos ayeres, quizá no cumpla con ciertas reglas que hay (las cuales desconozco) pero no me avergüenzo de ello. Originalmente era para cierta chica de la que estuve demasiado enamorado... pero en fin, no importa la historia, el hecho es pensé que era digno de conservarlo, ya que mi producción de textos de este tipo es muy baja, y es por eso que está aquí:

 Despertar.

 Ni el Sol naciente, o el amanecer resplandeciente 
con su cálida oleada de vida y color 
puede compararse a ese amor, 
amor puro, bello y sincero 
que recorre mi cuerpo entero.
 Que día a día me hace viajar
 por hermosos laberintos de fantasía, 
fundiéndose lenta y armoniosamente,
 con cada momento en el que tú estás presente.
 Llevándome por instantes al paraíso, ese lugar hermoso, 
que pisé por primera vez cuando vi tu rostro:
 perfecta obra de arte, siempre sonriente, vivo y candente, 
que desvela mi yo latente, ése, 
que en donde quiera que se encuentre, 
se muere por decirte lo que siente. 

 Nota: el título lo puse apenas hoy en la tarde, y, aunque sé que no tiene mucho que ver con la temática, por alguna razón que aún desconozco me pareció buena idea.

lunes, 12 de marzo de 2012

En busca de la "Mismidad"

Desde la soledad, ipseidad o solipismo contemplo con terror a mi entorno; descubro, así, que no existo, que no soy otra cosa más que un invento (tal vez como diría Foucault, del siglo XVIII), que no fui el hijo deseado o esperad; que en mis días soleados de mi pubertad creí, que no hay quien haya deseado, esperado o querido a un hijo ya en términos de "querer" o "desear", y que no hay quién haya sido esperado en su llegar, que la llegada, mi llegada, nuestra llegada al mundo es una alteración, un actuar en contra del alter, del "otro" y que aquella "otredad" (la del "otro") aunque no quiera debe cuidarme, amarme, atenderme, ya que así lo establece la convención social.

Ahí es donde se me "inicia", se me educa, se me imponen moldes de la cultura en la que "aparezco", se me atascan ideas, se me atiborran deseos, se me disciplina el alma y el cuerpo: Todo ello aparece en mi casa, en mi familia, en la escuela, en el servicio militar, en el hospital, el la cárcel; las normas y las leyes se me imponen desde afuera y desde dentro de mi "Mismidad": pero "Son y abren zanjas obscuras en el lomo más fiero y en el hombre más fuerte", y debo entonces entrar en la disciplina, con-formarme, "hacerme-junto a", constituirme, es decir, hacerme hombre, humanizarme en el sentido lato o ancho de la expresión.

Ésta "ipseidad" o mismidad está dañada porque no es tan "mismidad", es decir, no es tan auténtica -del griego authentikos que significa "mismo"-, sino que es y está constreñida por mis padres, la naturaleza, la sociedad y por el "mundo". Pero sé que en mis padres no hay mucha paternidad porque soy un accidente, somos todos un miserable accidente, una carrera loca que alcanzó "El primer premio", es decir la buenaventuranza de tener autoridad, de disfrutar de la vida.

Y así como desconocido que soy, aun cuando hubiere sido deseado, recibo en mí la opción de hacerme o que me hagan -más bien- a la convención, porque esa es la manera clara, lúcida en como se me, se nos incluye en el mundo, ubicando nuestras posibilidades del "hacer" en el marasmo, en la inmovilidad móvil de la "utilidad", de la producción que no es otra cosa que el reino de la imposible fuga, imposible negación y sólo propia de apropiarse de la utilidad.

Mundo que es signo-señal, pero sólo por convención que no es otra cosa que convivencia, porque por conveniencia el signo hace al caos -desorden-, mundo (sinónimo de orden), en logos o palabra o lógica u orden, en una palabra: signo; pero los signos sólo son la mitad de una cosa, que la otra parte o mitad es para el "alter", el otro; ese alter-ado que me construyó con los desechos de otros signos basuras de la historia, es decir, de sujetos signos que seres mitad inventos que se construyeron de la cotidianidad de otros y nunca de sí mismos (authentikos). Es por ello, el ello, que me muestro a mí, más como un signo, y si sólo soy un signo, entonces los otros y las otras particularmente cuando se me aparecen -fenómeno-, cuando se me enfrentan y su ente se me hace patente, -sólo en torno , claro está, de mi mismidad, que también pudiera ser sexualidad- entonces, descubro que las alter-adoras son significantes porque a ellas se les ha constituido mis carnalidad, ahí en el alter la alteridad (Pero no "mismidad"), alteridad que me altera y que a fin de cuentas no tiene, sino el deseo, nomás, pero nunca un significado expreso.

En mi soledad, entonces, descubro que no signo, que no significo, que es así como una mujer, en el ello, es un significante sin significado, así es como soy yo; sólo una virtual disposición al trabajo, a la justicia, al "logos"; ya como la suma de los actos históricos de otros, y otros y ...

Me cargaron con la maleta, me entregaron la estafeta (típico; soy Médico porque mi padre es médico) y me atragantaron con sus ídolos, sus pecados y hasta sus dioses, con esto me obligan a continuar haciendo lo que ellos -asquerosos y odiados- hacen.

Esa es mi soledad ya que sólo soy en función de lo que consumo o produzco, porque sólo soy "yo mismo" lo que me he y me han hecho. Y porque a final de cuentas esto, o este hombre no existe, nunca existió y está liquidado. A veces encuentro mi ser como lo dice Sartre "Miserable gusano", sólo como un mortal como tú o como cualquier "alter" (otro) al que siempre repitiendo esquemas encuentro y empiezo o recomienzo a re-inventar a ese y a otro, y otro, y otro...

sábado, 17 de diciembre de 2011

Una experiencia más.

Caminaba apresurado, ignoraba la gente a mi alrededor y el caprichoso clima ya que se me estaba acabando el tiempo, no quería llegar tarde (como me sucedía últimamente) a mi examen de inglés, pero lo que vi a continuación fue algo inevitable, desde que tuve que bajarme de la camioneta para ir a tomar el camión supe que algo andaba mal, luego todas esa patrullas desviando el tránsito y finalmente me enteré. Estaba ahí, junto a la barda de la primaria, uno podría pensar que estaba recargado en ella y se había acabado de caer, pero no era así, un charco de una sustancia roja clara y con algunas burbujas (o eso me pareció) rodeaba su cabeza, su cuerpo yacía inerte en el frío suelo de la calle, fue entonces cuando lo comprendí, rápidamente me llegaron todo tipo de pensamientos: ¿qué habría hecho para merecer tal castigo?, ¿cómo fueron sus últimos segundos?, ¿qué pasaba por su mente?, ¿qué sentía ver como con cada suspiro la vida escapaba de él como un pequeño conejo escapa de su cazador?. Me detuve unos instantes a verlo, aunque no pude acercarme mucho, ahora su rostro contemplaba impasible el amanecer, que lástima que no fuera a durar mucho eso. De pronto alguien me rebasó por el costado derecho y volví a mi realidad, esa en la que la vida se resume a pasar unos cuantos exámenes y preocuparse por pasar lista; no me pude controlar así que comencé a caminar, esa parte de mí que quería quedarse a reflexionar sobre la vida una vez más fue opacada por la cotidianidad.
Me gusta · · El jueves a la(s) 19:18

domingo, 11 de septiembre de 2011

Breve ensayo sobre los "Diálogos de Platón".

Desde siempre las revoluciones ideológicas han supuesto un cambio radical en las sociedades, puesto que terminan dando lugar a nuevas épocas para la humanidad. La primera y, quizá, la más importante de todas debido a su trascendencia es la que inició Sócrates en el siglo IV a. C., ya que ésta no sólo significó un cambio sustancial en el pensamiento del mundo antiguo al dar lugar a las escuelas socráticas, sino que mostró la importancia que tenía (y tiene), y que no se daba a la forma de ver la vida y otras cuestiones como el plantearse interrogantes sobre los problemas del hombre, reflexionar acerca de las situaciones cotidianas y ver el porqué de ellas  y, en general, el buscar la verdad.
Éste filósofo griego (de quien sólo sabemos sus pensamientos gracias a la pluma de Platón y otros de sus discípulos) nos da profundas reflexiones sobre el conocimiento, la ignorancia y el respeto a las leyes; asimismo da mucha importancia a la introspección al apoyar la frase “Antes que conocer nada, conócete a ti mismo” por lo que al mismo tiempo establece uno de los objetivos primordiales de la filosofía: Buscar en el interior del ser humano, es decir, crecer internamente para ver las cosas externas con un enfoque distinto y en cierto modo mejor.
En los 4 diálogos que he leído sobre él me gusta la manera en cómo define a la sabiduría, la cual, a mi entender, consiste en reconocer que hay muchas cosas que jamás alcanzaremos a saber y que, por consiguiente, todos somos ignorantes; otro punto que me impacta y es imprescindible destacar es que, en el camino por corroborar las predicciones del oráculo de Delfos, las cuales decían que él era el hombre más sabio de esos tiempos, termina siendo enjuiciado y sentenciado a muerte (Apología de Sócrates) por no creer en los dioses de aquellos lugares, entre otras acusaciones, lo cual es contradictorio y en cierto modo extraño, ya que él había mencionado en la República (según Platón) que aquel que viera la verdad y regresara al bajo mundo de la ignorancia tratando de compartirla con los demás probablemente acabara muerto.
En Critón es de mi agrado la parte en la que Sócrates comenta que no nos debe importar la opinión de la gente que no esté a nuestra altura, intelectualmente hablando, dejando de lado el hecho de que sea una mayoría (en este caso el pueblo) o minoría, y que debemos ser responsables y cumplir con nuestros deberes y asumir las consecuencias de nuestros actos.
Finalmente, en las últimas páginas de Fedón encuentro muchas similitudes con algunas religiones y las últimas enseñanzas que éste gran filósofo da a sus más cercanos seguidores al  decirles que uno cuando muere recibe lo que hizo en vida, o sea, alguien muy malo sufrirá por siempre, otro más que también cometió actos injustos pero no tan graves debe esperar el perdón de las personas a las que afectó y mientras tanto debe soportar los castigos pertinentes, pero alguien libre de vicios que dedicó toda su vida a la ciencia y ha llevado una existencia llena de valores se merece el pase directo a un “paraíso”, el cual nos describe en páginas anteriores y que se encuentra arriba, muy por encima de la Tierra.
Por todo lo anterior llego a la conclusión de que el principal objetivo de Sócrates era concientizar a quien hablara con él, o sea, era como si les  dijese: “¡Hey!, debes ver las cosas de nuevo y hacer tu propio punto de vista, no sigas a la masa, no seas del montón”, y él, por experiencia propia, sabía que en el camino de construir una opinión personal se daría el autoconocimiento. Por lo que  creo que es conveniente reconocer la gran labor que llevó a cabo, sin importar que eso le costase la vida, y destacar la trascendencia de sus ideales, que hasta nuestra época siguen vigentes y lo seguirán.